Paz

En nuestro colegio, la paz es algo que nos esforzamos por poner en práctica en nuestras interacciones diarias, no solo algo de lo que hablamos. Guiados por los principios Montessori, trabajamos para crear un entorno en el que los niños se sientan respetados, escuchados y capaces de convertirse en personas independientes y reflexivas.

La Comunicación No Violenta, desarrollada por el psicólogo Marshall B. Rosenberg, nos ofrece una forma sencilla de abordar las conversaciones con mayor claridad y menos impulsividad. En lugar de lanzarnos a juzgar o culpar, intentamos centrarnos en lo que realmente está sucediendo, en cómo nos sentimos y en lo que necesitamos.

En un entorno Montessori, se anima a los niños a desarrollar tanto la independencia como la responsabilidad. Esto incluye la forma en que se relacionan con los demás. Los profesores apoyan a los niños actuando como guías, ayudándoles a resolver sus desacuerdos en lugar de intervenir inmediatamente para solucionarlos. Esto brinda a los niños la oportunidad de practicar la resolución de problemas y de asumir la responsabilidad de sus actos.

Por supuesto, los desacuerdos y los malentendidos son algo habitual en cualquier comunidad. No hay que evitarlos, sino saber superarlos. Con el apoyo adecuado, los niños aprenden a expresarse con mayor claridad y a comprender que otras personas pueden ver las cosas de otra manera.

La comunicación no violenta puede ser de ayuda en este sentido. Nos anima a observar lo que está sucediendo sin juzgar, a expresar nuestros sentimientos, a reflexionar sobre la necesidad que se esconde tras ellos y a formular peticiones claras y respetuosas. Por ejemplo, en lugar de decir «Me has quitado mi trabajo», un niño podría decir: «Me siento molesto porque necesito terminar mi actividad. ¿Me lo devuelves cuando hayas acabado?».

Algunas formas prácticas en las que podemos contribuir a ello, tanto en casa como en el colegio, son:

Dar a los niños tiempo para que se calmen antes de reaccionar ante una situación

Animarles a utilizar frases sencillas en primera persona, como «Siento que...» o «Necesito...»

Mostrar un lenguaje tranquilo y respetuoso, incluso cuando las cosas no salen según lo previsto

Escuchar sin interrumpir, para que los niños se sientan escuchados antes de que respondamos

Ayudar a los niños a poner nombre a sus sentimientos, sobre todo cuando les cuesta hacerlo

El entorno preparado en el método Montessori también respalda este enfoque. Un espacio tranquilo y ordenado ayuda a los niños a sentirse a gusto y concentrados, mientras que las lecciones sobre buenos modales y cortesía les proporcionan las herramientas necesarias para interactuar con respeto con los demás en situaciones cotidianas.

La educación para la paz forma parte del día a día en un aula Montessori. Se refleja en la forma en que nos hablamos, en cómo gestionamos los conflictos y en cómo nos apoyamos mutuamente para aprender y crecer. No se trata de evitar los desacuerdos, sino de aprender a gestionarlos de forma respetuosa y constructiva.

Al seguir dando ejemplo y poniendo en práctica estos enfoques, ayudamos a los niños a desarrollar las habilidades que necesitan para comunicarse con claridad, escuchar con atención y asumir la responsabilidad de sus actos. Se trata de habilidades que les servirán de apoyo no solo en la escuela, sino también en la vida.


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